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6. La Guerra Civil religiosa post 711

¿Cómo pasamos del catolicismo al islam?. ¿Eramos realmente catolicos en Hispania, como ha dicho siempre la version oficial?.

6. La Guerra Civil religiosa post 711

Notapor 711 » 2010 05 04, 12:29

resumen:



En cuanto quiere el historiador establecer la relación de los acontecimientos desde el año 711, fecha de la batalla de Guadalete, en adelante, honestamente tiene que confesar su impotencia. No poseemos ninguna documentación para esclarecer lo que ha ocurrido en la península en la primera parte del siglo VIII. … Poco a poco quedará asimilado el sincretismo arriano por la doctrina de Mahoma. Lentamente, un nuevo idioma substituirá al latín, el arma del enemigo godo y el episcopal opresor. ¿Cómo se han condensado estos gérmenes fecundos y cómo se han desarrollado? Misterio. Sólo sabemos que el proceso se ha realizado paso a paso y ha requerido para adquirir su completo florecimiento, varios siglos.
Nos es, sin embargo, permitido inducir que el proceso de arabización se ha realizado antes en las clases cultas que la adaptación al Islam; más rápido ha cuajado el movimiento en las ciudades que en las masas rurales. Por lo cual se desprende que fue el latín un obstáculo débil para la propagación de un idioma extranjero, por lo menos en los intelectuales, mientras que el bajo latín hablado por el pueblo se convertía paulatinamente en un romance (yo: el vulgo no hablaba propiamente latin, si no un ajerga de la soldadesca, protoitaliano. El latin era la lengua del clero, los cultos, la nobleza… El latin dejo de hablarse en Roma por el siglo III o IV), del cual se desprenderían con el tiempo ramales importantes: el castellano, el gallego, el lemosín... Razones religiosas y políticas, que analizaremos más adelante, eran responsables del desprestigio del latín, mientras que el ambiente perteneciente al sincretismo arriano poseía profundas raíces en el inconsciente colectivo que le daban enorme vitalidad. Se puede afirmar sin grandes riesgos de equivocación que la evolución desde esta base heterodoxa hacia las puras fórmulas de un dogmatismo islámico, ha alcanzado su momento culminante en la segunda parte del siglo Xl con la invasión almorávide y la contrarreforma que impusieron.
Han sido escritas las crónicas latinas del siglo IX por clérigos, generalmente monjes. Vivían en el norte de la península en donde el cristianismo había logrado mantenerse. Eran en aquellos años las más pobres y atrasadas culturalmente. Los textos que escribieron adolecían de las requeridas condiciones intelectuales que deben poseer el escritor y el cronista. Como les ocurre a las beréberes, sólo les interesan las cuestiones regionales. … No se le alcanza que ciento ochenta años antes estaban divididos sus compatriotas en dos bandos irreductibles. … por falta de adecuada documentación. …
Parece que la guerra civil de la primera hora, la que oponía los unitarios del partido de los hijos de Vitiza a los trinitarios capitaneados por Roderico, ha sido bastante breve. Esto se deduce del texto de Vigila: mier Guti el Sarraceni fortiter per septem anni.s- bellu.r inter eos discurrit. «Con rabia se ha mantenido por siete años la guerra entre los godos y los sarracenos.» … un asunto ¡entre extranjeros! …
A la desgracia de la guerra fratricida se añadieron el hambre, la desnutrición, las epidemias; … Eran las altas planicies meridionales de la Andalucía superior y de la meseta y sobre todo el valle del Ebro303. Con gran probabilidad transformó el proceso dc aridez esta región. Insisten los textos bereberes sobre el hambre que padecieron sus poblaciones. Según el autor de Ajbar Machmua, fueron los años más duros los mediados del siglo VIII: 1as gentes de España, nos dice, disminuyeron de tal suerte que hubieran sido vencidos por los cristianos, si no hubieran estado ellos tambien preocupados por el hambre304. Observará el lector la expresión empleada por el bereber: las gentes de España en oposición a los cristianos. No los llama árabes. Agotados por el hambre tuvieron que hacer las gentes grandes desplazamientos para buscar alimentos. Se halla un eco de este trasiego en la crónica del monje de Monte Cassino, Pablo Diácono. …«En esta época, gente sarracena llegada de Africa por un lugar llamado Ceuta mvadieron el mundo hispánico. Así durante diez años, acompañados por sus esposas e hijos han entrado en Aquitania, provincia de las Galias, para vivir en ella...» (Lib. VII). Reviste este texto una importancia extraordinaria, pues es el más antiguo que se conserva en que se hace referencia a la pretendida invasión.

Primera interpretación
Contrariamente a las crónicas posteriores, no constituye la llegada de los sarracenos a España una invasión militar. Nadie sale a campaña arrastrando tras de si a su familia. Podría asimilarse más bien el hecho a los que se desprenden de la ley de Breasted. Perseguidas en sus lugares de origen por el hambre, tribus marroquíes han podido en estos años de miseria venir a España en busca de alimentos. Vagando por los caminos, como actualmente los gitanos, rechazados de las ciudades y de las fortalezas en donde se guardaban en silos reservas de trigo, se habían introducido en el sur de Francia. Disminuidos por la pérdida de mucha gente en sus andanzas, sin esperanza de retomar a su tierra, se habían quedado en el Midi a cubierto de las grandes conmociones producidas por el clima.

Segunda interpretación
Por la confusión de las noticias que le han llegado a su lejano monasterio italiano, Pablo Diácono ha mezclado en un solo concepto dos acontecimientos diferentes:
Primero: El paso del Estrecho por los mercenarios de Taric. Acabadas las hostilidades o impagados por sus jefes, se habían diseminado por la península, dando motivo con su presencia abigarrada a la idea de una invasión de España por un pueblo exótico, luego sarraceno, para las gentes que más tarde habían oído campanas.
Segundo: Un movimiento migratorio de ciertas poblaciones del valle del Ebro. Huyendo del hambre habían buscado refugio al norte de los Pirineos. Con ellos podían haberse entremezclado gentes marroquíes, soldados licenciados sin blanca y demás menesterosos. Así se explicaría el carácter algo exótico, pero familiar, de estos emigrantes probablemente de rasgos morenos.
Según nuestro leal saber y entender, con la prudencia que se impone, nos parece más verosímil esta segunda interpretación. Una emigración demográfica por mar no se explica sin grandes medios. Se concibe mal a la gente marinera embarcando tribus enteras sin una importante remuneración; lo que sería prohibitivo para gentes hambrientas que huían de sus tierras305. Nada se encuentra en las crónicas bereberes que pudiera confirmar la primera interpretación. Ajbar Macbmua nos advierte más bien de lo contrario. Eran los españoles los que habían emigrado a Marruecos en busca de alimentos. «Acentuándose el hambre las gentes de España (sic) fueron a buscar víveres a Tánger, a Asila306 y en el Rif berberisco. Se embarcaban en un río que se halla en el distrito de Sidonia, llamado río Barbate307.
Se refiere el autor bereber a la segunda crisis de mitad del siglo VIII, no a la que tuvo lugar a la muerte de Vitiza. Sea lo que fuere, no cabe duda por todas estas referencias de que hubo en aquel tiempo importantes movimientos de población. En la masa de los hambrientos destacarían marroquíes o gentes de color más acentuado que las del norte de la península o del sur de Francia. En el recuerdo de las habladurías pasarían por sarracenos. Se mantuvo la imagen exótica en la tradición, que combinada con otras circunstancias explicaría la facilidad con que los cronistas latinos y cristianos habían aceptado las «historietas» egipcias.

El siglo VIII
…No debe impresionarnos la docurnentación existente, que podría encubrir, sobre todo después de la legislación de Chindasvinto y de Recesvinto, bajo la apariencia centralista de una monarquía teocrática radicada en Toledo, la realidad federativa del país, heredada de Roma. Se trataba en realidad de unificar la nación, dividida por otra parte por la intrusión violenta de la minoría germana en la sociedad308. Por la orografía y por las comunicaciones siempre lentas a pesar de las vías romanas, desempefiaban siempre un papel preponderante las regiones naturales. Es posible que la oposición al partido teocrático trinitario haya sido en gran parte estimulada por el genio regional; pues las autoridades religiosas habían hecho el gran disparate de identificarse después de la conversión de Recaredo con el poder central, godo y extranjero. ….
no puede reducirse la crisis revolucionaria a una sencilla, competición entre los trinitarios y los unitarios. Pudo tener este caracter en un principio, cuando la guerra civil entre los hijos de Vitiza y Roderico. Luego fueron cambiando los antagonismos, pues no estaban entonces las ideas religiosas tan irreductiblemente af janzadas, como lo llegarían a estar mucho más tarde. Entre los extremos ideológicos o si se prefiere teológicos, la confusión de las concepciones y de las posiciones intermedias debía de ser muy grande. Aprovechándose de esta situación indecisa, religiosa y política, empezarian a intervenir los poderes regionales con mayor éxito. Pues, al iniciarse la pelea desearían conservar sus jefes la mayor independencia de movimientos. Probablemente volverían a la superficie las pasiones y los recuerdos milenarios, disimulados bajo el enlucido de la civilización romana para acaso enardecerse como en los tiempos de antaño los unos en contra de los otros.
…. Con la desaparición de la monarquía goda y el lío que se organiza, los sustituyen otros personajes. Mudas entonces están las crónicas latinas porque pertenecen al partido unitario vencedor. Por el contrario, las escritas en árabe, sobre todo las bereberes, hacen mención de estos políticos; mas como escriben sus autores más importantes dos o tres siglos después de haber ocurrido los acontecimientos, quedan sus apellidos latinos arabizados como lo apreciaremos en un párrafo próximo. Aparecen transfigurados de tal manera que no hay posibilidad de adivinar y reconstruir su verdadera personalidad. Metamorfoseados en jeques arábigos, entroncados con los nómadas del desierto porque las genealogías tribales están de moda a imitación de lo que ocurre en Oriente, mientras que se esconde una ascendencia goda y se desprecian las del Lacio, conspiran estos seüores los unos en contra de los otros, se asesinan, se combaten y a veces establecen pactos entre ellos, como el tratado negociado entre Téodomiro y Abd al Azis, cuyos débiles ecos han llegado hasta nosotros. (Ver apéndice primero.) A pesar del hambre, de las guerras y de las matanzas, no han sucumbido todos los trinitarios, sojuzgados por los unitarios. Compusieron una minoría importante y a veces floreciente en Andalucía, como nos consta por los testimonios de la Escuela de Córdoba. En otros lugares, eran mayoría gobernada por jefes trinitarios. En el norte de la península constituyeron el núdeo de los futuros reinos cristianos. En una palabra, el contraste es terrible. En los tiempos de la dominación teocrática trinitaria eran perseguidos ferozmente los unitarios; con una crueldad inaudita los judíos. Los arrianos y demás acosados viven escondidos o disimulados. Pero cuando tuvieron el poder los unitarios no sólo floreció la minoría judía, sino también la trinitaria. Como lo apreciaremos más adelante, fue ahogado el cristianismo por una cultura superior, no ha sido extinguido por la fuerza de las armas.
Hacia 755, logró apoderarse de Córdoba y dominar luego Andalucía un guerrero enérgico. Según la tradición arábiga se llamaba Abd al Ramán. Los historiadores posteriores, bereberes u orientales, le han apodado el Emigrado. Pues, para realzar su prestigio y adular a sus descendientes que manifestaban magnánimamente su agradecimiento por cualquier incienso que se quemara en su honor —lo necesitaban para confirmar su autoridad— les era fácil en estos tiempos de ignorancia histórica aderezarles un árbol genealógico por el cual quedaban entroncados con el mismo Mahoma. En el Siglo de Oro ocurría lo mismo con ciertas casas ducales que se las habían ingeniado para descender de Jesucristo por medio de nuestra madre Santa Ana. No por vanidad como en este caso, sino acaso por necesidad, se les emparentó pues con los Omeyas; por esto, para sus descendientes el abuelo y fundador del reino había tenido que emigrar de Oriente. Mas, si volvemos a los días contemporáneos de las luchas por el poder, no era la broma tan sencilla. A veces se padecía equivocaciones lastimosas: El título de Omeya fue imprudentemente atribuido a varios competidores, los cuales naturalmente no podían descender todos a la vez del mismo linaje, en lugares tan alejados de la Meca. … Por otra parte, nos enseña la genética humana que Abd al Rainán no podía ser un semita. Poseía el tipo germánico: los ojos azules, el pelo rojizo, la tez blanca, que por más de doscientos años transmitió a su descendencia310. Así se explica que según la tradición bereber no fueran deslumbrados sus compatriotas arábigos y musulmanes por su parentesco con el Profeta. Tuvo que combatir en los treinta últimos años de su vida en contra de sus rivales, Omeyas o no. Si logró antes de su muerte, ocurrida en 788, someter la mayor parte de España, lo ha debido a su tenacidad y genio militar, no al prestigio de su genealogía.
… Se ha repetido la perogrullada de que habían hecho con su boda los Reyes Católicos la unidad de España; lo que no es cierto, ni razonable. Pues muchas parejas se habían anteriormente acostado en un mismo lecho sin por ello unir sus pueblos respectivos, los cuales pertenecían al mismo tronco racial, poseían la misma cultura y empleaban la misma lengua. Consiguieron los Reyes Católicos fundir a castellanos y a aragoneses en una misma nación, porque había precedido a sus nupcias la idea-fuerza, el nacionalismo hispano envuelto en la cultura del Renacimiento…
2. Con el principio del siglo IX las relaciones comerciales entre el Oriente y el Occidente mediterráneo se vuelven frecuentes y más importantes. Ignoramos cómo se llevó a cabo el proceso de arabización, si fue propagado por la acción de los mercaderes o por la predicación de «profetas». Sólo sabemos que fue en estos años cuando abandonaron paulatinamente los unitarios el empleo del latín por el arabe en sus necesidades intelectuales y religiosas, aunque conservaran el romance para sus relaciones familiares o rústicas con la gente del campo. Lo poco que sabemos indica que cuajó antes el proceso cultural que el religioso. Puede reconocerse este orden cronológico en los textos latinos de la Escuela de Córdoba.
a) Antes de 850, es decir, antes del viaje de Eulogio a Navarra, no poseemos otros textos latinos que los del abate Esperaindeo. Las crónicas de Pablo Diácono y del monje de Moissac son anteriores, pero las noticias dadas están escritas en estilo telegráfico y en nada reflejan el ambiente existente en la península. En los textos teológicos que se conservan del abate cordobés llama a sus adversarios heréticos: pertenecen todavía al sincretismo arriano. Por su lado, los autores musulmanes cuando se refieren a sus adversarios trinitarios les llaman politeístas. Así, el autor de Ajbar Machmua escribe hablando de Taric y de los suyos que asirnila a los mahometanos: Dios en fin ¡es concedto su protección y los politeístas fueron vencidos311.
b) Después de 850, los escritores latinos andaluces emplean siempre la palabra «heréticos» para denominar a sus compatriotas partidarios del unitarismo; pero a medida que pasan los años empiezan a nombrarles con el término de «mahometanos», que poco a poco suplantará al de «heréticos». Algunas veces las crónicas latinas de fines del IX les llaman también «caldeos».
De modo paulatino, pero constante, empieza a dominar el término: «árabe». Naturalmente no se trata de la gente de Arabia, como lo han confundido eruditos y gentes del pueblo que llaman aún, sobre todo en los medios franceses, árabes a los mahometanos que viven en el norte de Africa, sino de los que hablan árabe. En su carta a Vilesinde se manifiesta Eulogio con las palabras siguientes: Ego Cordoba positus sub impio Araburn gemens imperio.. «Yo, nativo de Córdoba, gimiendo bajo el gobierno impío de los árabes...» Fuera por demás extraño, si la palabra Arabum ha sido la empleada por Eulogio, que señalase con este término a los habitantes de Arabia, pues nos ha demostrado en sus textos su ignorancia acerca de estos extranjeros, y de sus costumbres y religión; circunstancia en verdad muy extraordinaria si los árabes de Arabia gobernaran Córdoba y la España del sur. Del mismo modo llaman los escritores mahometanos «romies», es decir, romanos, a las gentes que hablan latín y no a los habitantes de Roma o del Lacio. Un célebre botánico andaluz del siglo XIII ha sido llamado Iba Arromia: el hijo de la Romana.
c) Con las primeras crónicas latinas y la Alberdense, suplanta el carácter político al religioso. Los adversarios ya no son «heréticos», sino sarracenos. Salvo error, no hemos leído esta palabra en nuestras lecturas de los textos de la Escuela de Córdobá. En todo caso, vista su tardía aparición o si se prefiere su tardío empleo por el común de los escritores, es de suponer que se trata de una influencia extranjera312. Así se explica cómo estos crcinistas la emplean sin discernimiento. Escribe el de la crónica de Alfonso III: Ilius nam que ¡empare ducentas septuaginta naves Sarracenorum Hispaniae littus sunt adgressae: ibi que omnia eorum agmína ferro sunt delata et clases eorum ignibus concrematae. «En su tiempo, (el reinado de Vamba) doscientos setenta navíos de los sarracenos asaltaron el litoral de España y allí mismo todo su ejército fue acuchillado y sus navíos incendiados.»
Ha reinado Vatnba de 672 a 680. En esta época, según la historia clásica, no habían llegado los árabes a Africa del norte. Por otra parte, se nos asegura que jamás tuvieron flotas importantes, mucho menos para aventurarse en aquella época tan lejos de sus bases. ¿Quiénes eran estos sarracenos? ¿De dónde venia esta escuadra? ¿Se trata acaso de una fábula? ¿Eran bizantinos? Sea lo que fuere, la confusión en las ideas de nuestro cronista es patente. En su opinión el enemigo sea el que sea, hispano o extranjero, es un sarraceno. Más aún, jamás hablan estos monjes de «las gentes de España» como hace el autor de Ajbar Machmua al referirse a los españoles unitarios o musulmanes, para oponerlos a los cristianos. Los que combaten a los árabes y quedan vencidos no son los españoles, sino los godos, es decir, una aristocracia extranjera que ha dominado el país. En una palabra, la crítica de los textos latinos del IX y del X nos demuestra la distancia que media entre lo que dicen y lo que nos ha enseñado la historia clásica.
Resumiendo, de acuerdo con nuestras actuales observaciones, la simbiosis entre la cultura arábiga y la evolución de las concepciones religiosas de los españoles, se ha desarrollado de la manera siguiente:
a. En un principio, con la caída de la monarquía goda se convierte la idea religiosa en el motor de la revolución. Predomina el carácter de guerra civil religiosa; mas no se trata del Islam, sino del sincretismo arriano.
b. Con la lenta evolución del sincretismo arriano hacia el musulmán, labor que se realiza en la sociedad sin alardes exteriores, domina la política las planchas del tablado. Pasados los primeros años, las guerras que se emprenden para la conquista del poder son ya particulares a los distintos competidores que luchan por su hegemonía.
c. Empiezan los españoles a aprender el árabe y el proceso de asimilación de la cultura arábiga se acelera con la política realizada por Abd al Ramán II.

d. Hacia el siglo X ha cuajado la cultura arábigo-andaluza y empieza a dar sus primeros frutos. El sincretismo arriano y el musulmán se funden en lo que se podría llamar un mahometismo liberal.
e. Alcanza la cultura arábigo-andaluza la cúspide en los siglos Xl y XII. Con la invasión almoravide, es decir, de los moros (de Mauritania) se quiebra el equilibrio entre los dos conceptos, el arriano y el musulmán. Borra el dogmatismo mahometano la independencia de juicio que correspondía a la tradición arriana. En Oriente está ya en decadencia la civilización árabe. Empieza la de la cultura arabigoandaluza.


La decadencia del cristianismo
…. a finales del IX se volvió para ellos desesperada la situación. los que viven en tierra musulmana poco a poco son asimilados por la cultura arábigo-andaluza, dominante e irresistible para. las nuevas generaciones…. A la defensiva, la supervivencia de sus personas y de su fe depende de sus armas. Por esto se atrincheran tras la fragosidad del terreno y ciegamente se aferran a sus creencias como a una tabla de salvación. Así se explica la pobreza de su cultura: no discurren, ni quieren discurrir. Por consiguiente, para comprender la extraordinaria metamorfosis que transformaba a la mayor parte de la peninsula, en la imposibilidad de analizar con textos inexistentes el arraigo y la evolución del Islam, se requiere observar la agonía del cristianismo en los fieles de Córdoba, de la que tenemos una documentación fidedigna. Se puede de este modo comprender la amplitud del movimiento opuesto que en tiempos de Abd al Raniíin II inició un proceso de aceleración cada vez mis rápido.
En la primera parte del siglo IX existe en Córdoba una minoría cristiana importante. Practicaba su culto con toda libertad. mier ipsOS sine molestia fidaei degimus. escribe Eulogio en su Apolo geticus. «Vivimos entre estos mismos sin molestia en cuanto a nuestra fe.» Tienen sus iglesias torres y campanas313. Siete existen en la capital de España y una docena de monasterios en sus alrededores314. Cristianos, judíos y musulmanes llevan todos el mismo traje. No se les distingue en la calle. Ocurría lo mismo con las mujeres. Si hubiera sido invadida España por un pueblo extranjero, hubieran llevado los vencedores sus trajes y armas de origen oriental. Se destacarían de la masa de los naturales, como anteriormente ocurría con los godos portadores de largas melenas. Ha debido de prolongarse esta situación por mucho tiempo, pues en 1215 el IV Concilio de Letrán hace referencia a ello a propósito de los judíos315.
Tenían los cristianos el privilegio de ser . acontecimientos. Latinos que se distinguían por una ortodoxia trinitaria suficiente para ser llamados cristianos han ocupado cargos políticos importantes. Se reunían concilios. Sabemos que en 839 Vistremiro, metropolitano de Toledo, preside un concilio celebrado en Córdoba316. Siguiendo la tradición visigótica, los convocaba el poder público o intervenía indirectamente cuando lo requerían las circunstancias para que se reunieran los obispos. Así ocurrió con el III Concilio cordobés, celebrado en 852 y presidido por Recafredo. Condenó la predicación del suicidio emprendida por San Eulogio317. Nada de extraordinario había en …Ha escrito Alvaro de Córdoba unas páginas conmovedoras en las que describe la agonía de una cultura, así una flor cualquiera de la naturaleza:
«Repletas están las cárceles de eclesiásticos. Privadas están las iglesias de los servicios de los prelados y de !us sacerdotes.-...»
… No era la deserción de los templos debida tan sólo a la detención de ciertos eclesiásticos que habían predicado la busca del suicidio. … la ejecución de San Eulogio, tuvieron aún lugar dos sínodos en Córdoba, en 860 y en 862. Nombraban sus obispos y tenían el sosiego suficiente para discurrir nuevas herejías, como la de Hostegesis, y agallas para combatirlas. ...
han cantado loores por los esfuerzos que hicieron los monjes para salvar los textos de la antigüedad, conservando de este modo el fuego sagrado. Sabemos hoy día que este salvamento, sin menospreciarlo, al contrario, fue, sin embargo, irrisorio, limitado al mundo romano y en verdad realizado en fechas muy posteriores a la época que nos interesa. La evolución de las ideas que más tarde enardecieron a Occidente en el Renacimiento, se proseguía en sus centros energéticos respectivos, o sea en la cuenca del Mediterráneo oriental y luego en Andalucía. En el siglo VIII se hallaba el latín en todas partes en regresión; de aquí la gran cantidad de textos perdidos. En las naciones en donde no se enfrentaba con un competidor que le ahogara, degeneraba. General era el movimiento. En Italia las gentes cultas hablaban el griego y no el latín. En Oriente, estaba completamente olvidado, hasta el punto de que Gregorio el Grande (579-585), apocrisario en Constantinopla, en una carta a Narcés se queja de hallar con dificultad intérpretes capaces de traducir al griego documentos latinos318.
Están generalmente de acuerdo los filólogos en el hecho siguiente: Por haber sido hablado el latín en España por un mayor número de ciudadanos que en otras provincias del Imperio en donde predominaban los rurales, se ha conservado con mayor pureza; lo que tuvo una influencia considerable en la evolución del idioma español. …
Bien poca cosa era para detener la ola oriental que empezaba a romper sobre la población andaluza. Hacía el árabe enormes progresos, aprendía la mayoría este idioma que era el de sus correligionarios en las tierras en donde había predicado Mahoma. Se enredó también la pasión: Para los españoles unitarios no era el latín el idioma de los Horacio o de los Ovidio cuyas obras ignoraban, sino el de los aborrecidos obispos. ……. hispano. .


La poligamia
… Difícil es concebir la predicación de la poligamia en una nación de tradición monógama. Un cambio de política o de régimen no gozan de suficiente envergadura para poder cambiar las costumbres de una sociedad y mucho menos en poco tiempo, como parece deducirse de las enseñanzas de la historia clásica. Aceptaron los españoles... y las españolas la poligamia mahometana y arábiga porque de hecho existía esta costumbre en gran parte de la población, costumbre que no alcanzaba un refrendo legal y que los anatemas de los obispos en Toledo no habían podido desarraigar. Por esto acabó por reconocerlo con su nueva política Vitiza por ser un hecho real en numerosos súbditos suyos. Pues al modificar las normas establecidas por el Estado desde la conversión de Recaredo, pretendía probablemente encauzar el movimiento revolucionario que de día en día tomaba mayor amplitud.
Se impone una cuestión preliminar: Se conservan los testimonios requeridos para afirmar la existencia de una ley reconociendo la poligamia, aunque ignoramos el texto. ¿Estaría incluida en las actas del enigmático XVIII Concilio de Toledo, por lo cual habían sido posteriormente destruidas? Esto se ha pretendido por algunos autores. .>: Vitiza «con su ejemplo a los sacerdotes y al pueblo ha enseñado a vivir de modo lujurioso»322.
No obstante, el texto hispano de Alfonso III es afirmativo: …se ha deshonrado con muchas esposas y concubinas. Para que la censura eclesiástica no se alzan en contra de él, concilios disolvió, cánones adulteró (ha corrompido todo el orden religioso). Ha ordenado a los obispos, a los sacerdotes y a los diáconos tener esposas. Ciertamente ha sido esta ignominia la causa de la pérdida de España: porque los Reyes y los Sacerdotes han abandonado la ley del Señor, fueron destruidos por la espada de los sarracenos todos los ejércitos de los godos»323. … nos parece esta legislación extraordinaria; lo que acaso induzca al escepticismo. Mas, si se penetra en el ambiente de la época, sobre todo si se conocen los antecedentes de esta costumbre e institución social en España, pierde el acto del monarca su inverosimilitud. La poligamia como hecho social ha sido una costumbre que ha sido observada por los hispanos durante varios siglos.
Para situar la poligamia en su marco histórico no se debe simplificar la cuestión confundiéndola con un problema de orden sexual como suele ocurrir en los días actuales. Se trata tan sólo de la organización de la vida familiar, la que se debe adaptar a las circunstancias de su marco geográfico. En la antigüedad han sido polígamas las sociedades que vivían de la transhumancia o nomadismo, mientras que las ciudadanas eran más bien monógamas. Después se mantuvo una tradición ancestral en las costumbres. Por consiguiente en las civilizaciones más desarrolladas regía el matrimonio un principio de derecho que podía ser diferente. En Grecia y en Roma tenía el varón relaciones con las mujeres que vivían en su casa, fueran esdavas o no. La ley latina reconocía el concubinato. Mas, lo que interesa no son las facilidades dadas por el legislador o por la costumbre para el reconocimiento de relaciones sexuales ajenas al estatuto familiar monogámico, sino el principio jurídico en su proyección sobre la sociedad. Pues, según la existencia de la monogamia, de la poligamia o de la poliandria en las cumbres, era diferente la constitución de la sociedad y distintas por consiguiente las consecuencias políticas que pueden interesar al historiador. Daremos un ejemplo: En una sociedad monógama como la romana, era el primogénito el heredero de los bienes paternales. En una sociedad polígama podía el padre elegir entre sus hijos habidos de mujeres distintas el heredero. De tal suerte que el rey monógamo no tenía elección alguna cuando su hijo mayor demostraba una incapacidad congénita o temporal para gobernar. El rey polígamo elegía entre sus hijos el más capaz y podía de esta suerte dar una mayor estabilidad y firmeza a la dinastía.
En otras palabras, los caracteres particulares de una sociedad serán diferentes según su estatuto familiar; pues es el derecho el resultado de una costumbre social. …
¿Cuál ha sido el estatuto jurídico o mejor dicho las costumbres existentes en los pueblos primitivos de la península? Es difícil determinarlo. Mas existen fuertes razones para suponer que el derecho de familia de los iberos ha sido polígamo, en razón de los lazos que unían esta sociedad con las de África del Norte, las cuales tanto. las europeas como las africanas vivían de la ganadería extensiva.
Oscuro es el problema pues falta una adecuada documentación324.
Es posible que con la influencia semita, tan importante en el último milenio cuando los cartagineses dominaban una gran parte de la península, haya arraigado o se haya desarrollado por contagio e imitación la costumbre polígama. Poco se han interesado los griegos y los romanos en estos problemas que les eran ajenos; por donde las escasas noticias que nos han transmitido. Más tarde, cuando la cultura del Lacio alcanzó su mayor encumbramiento, pudo haber competición entre el fuero local y la legislación latina; aunque haya podido también mantenerse la costumbre local como derecho consuetudinario. Con el arte y la cultura autóctona volvería a resurgir con fuerza en los tiempos de la decadencia imperial; de aquí su expansión en los siglos IV y V, lo que suscita ira y anatema por parte de los obispos. Tampoco se debe olvidar que la poligamia pertenecía al derecho judío; pudieron éstos propagar su estatuto familiar en los días de su activo proselitismo durante la diáspora325. Se ha mantenido la poligamia entre los judíos hasta el siglo XV. Es un hecho reconocido entre los historiadores del pueblo israelita, como últimamente por Baer y por Poliakof:
«No había sido prohibida la poligamia a los judíos de España y estaba extendida», escribe este último en su Historia del antisemitismo326.
Los primeros concilios, el de Elvira y el segundo de Braga, hacen referencia a la poligamia como si fuera un hecho frecuente en la sociedad española. Así reza el canon 38 del concilio de Elvira: «Navegando por país lejano o también si no hubiera una iglesia próxima, puede cualquier fiel que no ha mancillado el bautismo, ni es bígamo (nec sit bigamus) bautizar al catecúmeno que se baila enfermo.» En aquellos tiempos el poseer varias esposas a las que había que mantener era un lujo que no estaba al alcance de cualquiera. Por esta razón el tener dos esposas era lo más frecuente, lo que explica el término de bígamo que emplean los autores antiguos y por consiguiente los obispos en las actas de los concilios. El segundo de Braga muestra una indulgencia que es reveladora de una situación de hecho: «Si un lector recibiere en matrimonio a la viuda de otro, permanecerá en electorado, y si acaso hubiere necesidad será hecho subdiácono, pero nada más. Del mismo modo si fuera bígamo (similiter et si bigamus fuerit)» (canon XLIII).
La tolerancia es menor si el bígamo no es un eclesiástico: «Si alguna mujer se casara con dos hermanos o algún hombre con dos hermanas, se abstendrá de la comunión basta la hora de la muerte, pero al morir désele la comunión usando de misericordia» (canon LXXXIX) -No recordamos haber leído en los concilios posteriores referencia alguna a la bigamia. ¿Envolvían el concepto los obispos en el tópico de la degeneración de las costumbres contra la cual anatematizaban con celo y exuberancia? En el siglo IX hubo un teólogo cristiano, llamado Quiniericus, que predicaba la poligamia tomando por ejemplo a Lamec. Fue condenado por el II Concilio de Córdoba327.
…, había tomado el rey medidas que si bien no favorecían acaso la poligamia como le han acusado sus adversarios, por lo menos la reconocían como una realidad existente en la nación. Sea lo que fuere, un hecho destaca con evidencia: La poligamia musulmana no ha surgido en España por arte de magia; era la consecuencia de una larga tradición anterior. …


El proceso de arabización y los marcos naturales

Según la historia clásica tan rápidamente había sido arabizada la Península Ibérica como en el teatro un cambio de decoración. Sabemos ahora que no ha sido así. Han necesitado mucho tiempo el idioma árabe y el Corán para arraigar en las poblaciones. Podemos apreciar con testimonios contemporáneos la situación lingüística existente en Andalucía a mediados del siglo IX. En líneas generales, los mayores hablaban mal el árabe, como Nazar, el primer ministro de Abd al Ramán II; así nos lo afirman San Eulogio y otros autores. En contraste, las nuevas~ generaciones ciudadanas, según Alvaro, lo manejan a la perfección y se entusiasman con su literatura. Se expresaba el pueblo, sobre todo la gente del campo, en un bajo latín, el romance, que constituye la base del futuro español.. Pruebas suficientes nos enseñan que los musulmanes del X y del XI lo practicaban aún. Abd al Ramán III, el mis poderoso de los emires y de los califas, lo empleaba corrientemente como lo ha demostrado LeviProvençal en su Historía de los musulmanes de España. En el XI lo hablaba gran parte de la población cordobesa329.
Por la política de Abd al Ramán II y por la intensificación de las relaciones con el Oriente musulmán, se acentuó el proceso de arabización y los esplendores de la civilización árabe llegaron a ser deslumbrantes. Se volvió la idea irresistible. Los hispanos, cristianos y musulmanes, llevan nombres patronímicos árabes y para realzar el prestigio de sus familias se forjan los poderosos genealogías que les entroncan ¡con las tribus de Arabia! Es una manía que ha padecido España —acaso también otras naciones— según las seducciones de la moda. Existía ya en la época romana en que los hijos de los nuevos ricos buscaban combinaciones para emparentar con las grandes familias del Lacio. En tiempos de los godos y más tarde llevan las gentes llamadas bien apellidos germánicos. Lo mismo ocurría en las Galias en los días de Carlomagno. …
La presión de la moda era tan poderosa que no poseía una ascendencia judía un carácter peyorativo. Clarísimo era el caso. Había que rechazar el entronque con los israelitas que eran culpables de deicidio; pero no con los anteriores a los tiempos de Jesús. Peñalosa, un fraile erudito del siglo XVII, asegura que semejante parentesco era una dicha pues no eran idólatras estos antepasados, como los romanos y otras gentes menudas, sino monoteístas. De ahí venía una superioridad heráldica330. En una palabra, en los siglos IX y X cualquier personaje importante puede demostrar una ascendencia árabe entroncando con cualquier tribu hambrienta del desierto. Tan sólo se impone un requlsito. No empeñarse en querer emparentar con el Profeta, pues no es prudente competir con los Omeyas cordobeses, quienes madrugaron y se hicieron con las mejores localidades. ¿Para qué entristecerse? Siempre es posible reivindicar un lazo familiar con Adán o con su nieto el padre Abraham331.
Así se explica cómo los jefes unitarios en las guerras del VIII llevan apellidos árabes. Interviene de una parte la imposición heráldica en todo su apogeo cuando escriben los cronistas árabes y también su ignorancia del latín. Convierten con mayor o menor acierto sus apellidos latinos en arábigos. Se descubre la transposición cuando conocemos ambos apellidos gracias a los cronistas de ambos bandos. Así, don Opas es llamado Ebba en Ajbar Machmua; Ona en Pato al Andaluci. Julián se transforma en Yulian, Bailan, Iliam, liban, en las crónicas escritas en árabe332. Pero, como después de 711 son mudas las cristianas acaecidas de lo ocurrido en fechas posteriores, la reconstitución de los nombres latinos de los unitarios que se han distinguido en los acontecimientos se convierte en una enigma. ¿Cuál es la verdadera personalidad que se esconde tras el apellido altisonante de Abd al Ramán ibn Alá el Gafeki, el vencido por Carlos Martel?
Más tarde, cuando aumentan las noticias gracias a una mayor abundancia de textos, descubrimos que los mayores escritores andaluces musulmanes llevan nombres árabes, como en el siglo XI Ibn Hayán, Ibn Haz, lbn Pascual. El apellido de este último a nadie engaña. Pero sabemos también que los cristianos que viven en tierra del Islam llevan apellidos arábigos. Juan Hispalense, el obispo, se llama Said Almatran. Recemonde se convierte en Rabi ibn Said. ¿Quién sin ser avisado sospecharía que Rabi ibn Sahib esconde la personalidad de un obispo que en el siglo X desempeñaba misiones diplomáticas al servicio de Abd al Ramán III?
Más aún. Hay cristianos que viven en el norte, en el reino de León, independiente de los emires y de los califas, que llevan apellidos árabes. Gómez Moreno ha coleccionado centenares en los cartularios de los siglos IX y X, redactados en latín. No son burgueses, ni gentes del pueblo, los alcanzados por la moda. Pertenecen a la aristocracia palatina y eclesiástica. Ha contado este autor más de cien llevados por personas que tienen una autoridad religiosa, entre los cuales se distinguen dieciocho abates y dos abadesas. Entre los cortesanos apunta diez jueces, cinco alguaciles, dos o tres mensajeros reales, un tesorero, un conde, dos apoderados del monarca, un jefe militar, etc. Varios centenares de apellidos corresponden a propietarios o a testigos que firman actas. Un sacerdote de León, llamado Froila, escribe el suyo con caracteres arábigos333. Por todo lo cual se deduce una conclusión: Como el número de los verdaderos árabes que han llegado a España ha sido muy corto, probablemente menor que el de los monjes franceses de Cluny, se puede advertir que salvo excepciones contadas y determinadas por el contexto, los apellidos árabes que se hallan en los manuscritos de esta época se refieren a gentes de estirpe hispana. La expansión de la civilización árabe era pues función de los instrumentos de su propagación. El proselitismo animado por los mercaderes, el establecimiento de relaciones intelectuales, la difusión de libros, su lectura y asimilación, la predicación de los «profetas», el reconocimiento del prestigio de los nuevos conceptos, podían solamente con el paso de los años alcanzar su objetivo. …
el litoral mediterráneo sobre todo desde el cabo de la Nao hasta el Estrecho, posee un carácter particular que destaca sobre las otras regiones peninsulares. … es posible aún reconocer en algunos lugares una mayor acción de fermentos orientales. … arribado del mar impulsados por el Levante. … De aquí se había difundido por el sur y por el nordeste de la península. No podemos contar la historia de su expansión; nos basta con mencionar el papel desempeñado por el puerto de Almería que llegó a ser el más importante en la Alta Edad Media del Mediterráneo occidental. … ... Parte de la Tarraconense empezaba a adquirir una facies árida. No había sufrido graves alteraciones el litoral, salvo la región de Almería en donde se notaba el proceso de aridez .. fenómeno, natural y humano. Pronto adquirió una importancia extraordinaria para el porvenir. Se trata de la readaptación de los cultivos en razón de las nuevas circunstancias climáticas.
Con mayor calor y una mayor escasez de … Árboles, como la morera blanca, el naranjo, el limonero, el granado, etc., plantas como la caña de azúcar y el algodonero, también fueron introducidos en lugares apropiados de la cuenca occidental. … a fines del siglo III empezó a faltar el carbón de leña para reducir las piritas, debido a la tala de los bosques, proceso acelerado por la pulsación338. Así se explica que desde el fin del Imperio y en los tiempos godos la economía de la mayor parte de España, como ocurría también en los demás lugares de Occidente, fuera estrictamente agrícola. (yo: desertizacion por el pulso climatico… o por las talas masivas?)
Hemos anteriormente conocido los efectos de la pulsación sobre la agricultura del país. Produjo la sequía una crisis gravísima y el hambre redujo su población. Pero en el siglo IX la situación mejoró de manera ostensible. Atemperadas las rivalidades provinciales, con la unión volvieron los circuitos económicos a dar vida a las regiones y a reanimar el bienestar de las ciudades. Mas la economía seguía siendo agrícola. Un mayor rendimiento de las cosechas, más importantes de lo que se pudiera suponer por la existencia de una mayor acumulación de humus en las tierras de pan llevar, no era, sin embargo, suficiente para ser la base de un auge extraordinario. Faltaba un excedente de exportación que permitiera un intercambio comercial de importancia. Ahora bien, como consta el hecho de modo indiscutible, se impone la suposición de tales prácticas mercantiles- Pues el testimonio que hemos aportado de San Eulogio no puede menospreciarse ni por hipérbole, ni por supuestos loores cortesanos o agradecidos. Era el cordobés un enemigo encarnizado del poder musulmán. Si sus palabras no reflejan la estricta verdad, no está el desfase en un exceso, sino al contrario en un mínimo.
…, no sólo por sus riquezas y los alardes de su técnica industrial, sino también por la literatura de su idioma, por la fe tan parecida a la del unitarismo lugareño y por el auge e irradiación que produce la supremacía de una cultura superior, la más importante por la decadencia de Bizancio en toda la Edad Media. Con el prestigio que les daba la superioridad de lo que traían pero también la de los productos que salían de los talleres por ellos construidos —recuérdese la tosquedad y pobreza de las artes que habían aportado los visigodos— no puede dudarse de la importancia de estas circunstancias en la propagación en torno suyo del Islam y de la civilización árabe. Una vez puesto en marcha el movimiento, se prosiguió su desarrollo por obra y virtud de la energía creadora de las nuevas ideas-fuerza.

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308 Ha sido Suintila, en 625, después de la expulsión de los bizantinos, el primer monarca visigodo que haya gobernado la totalidad de la península, salvo el País Vasco. …
… ha aislado la genética en la especie humana caracteres que son dominantes y otros que son recesivos: la nariz convexa sobre la recta, las ventanas anchas sobre las estrechas, etc. Los ojos negros son dominantes sobre los azules que son recesivos…. El Emigrado no descendía de los Omeyas; lo que confirma el contexto histórico. ., consta que los caracteres germanos del Emir han sido reforzados en su descendencia por numerosos matrimonios con navarras. Han sido tan numerosos en esta familia que está uno tentado de explicarlo por una tradición que demostraría la verdadera ascendencia del fundador de la dinastía. No hemos sido los únicos en pensarlo. Esto dice Ibn Hazm, escritor cordobés del siglo xi acerca de esta familia: «Lo que no sé, si su gusto (el de los Omeyas) por las rubias era una preferencia connatural en todos ellos, o una tradición que tenían de sus mayores y que ellos siguieron>. .., Ajbar Machmua llama a los suyos «la gente de España> y a los trinitarios «politeístas>. Esto aún en el siglo XI. …. «El ejército de los enemigos politeístas …a los politeístas> (..
312 La palabra «sarraceno> es de origen griego... Los heréticos españoles se han convertido en sarracenos, es decir, en musulmanes vagamente asimilados por la religión a pueblos orientales.
.atió las partes más elevadas de los pináculos, los cuales sostenían las campanas para llamar todos los días a los cristianos a la regla canónica.> Eulogio: Apologeticus. Existe en el Museo Arqueológico de Córdoba una campana de esta … concluye Flórez que los cristianos y los musulmanes llevaban todos el mismo traje, pues en el caso contrario nadie hubiera ignorado que Juan era cristiano. Llevaban también los judíos el mismo traje que los cristianos y los musulmanes. Hacia el fin de su reinado, en 1198, es decir, cuando arreciaba la contrarreforma musulmana, Abu Yusuf ordenó a los judíos del Magreb que llevaran una distinta indumentaria (Georges Marçais: Ibid., p. 269). Ocurría lo mismo con las mujeres. Las cristianas cuya religión no era conocida, iban a la iglesia con la cara recubierta de un velo; las demás con la cara descubiert....> Esta uniformidad en el vestir de la población que ha durado varios siglos por lo menos en España demuestra que no se había dado la invasión de un pueblo extraño y exótico, pues en este caso se hubieran distinguido los árabes por su vestimenta. …o el papel que desempeña en la familia vasca el ama de casa, la echecoandre, habiéndose extendido este pueblo y sus instituciones largamente por una gran parte de la península. (yo: o al reves: ser ellos depositarios de ancestrales costumbres) Pero también dicen los conocedores de la familia polígama que la primera mujer del marido y por consiguiente la mayor, es la que en realidad gobierna la familia, si no el lecho del varón. Sea lo que sea, en un caso como en el otro, es indudable que el papel desempeñado por la mujer en la sociedad española ha sido siempre muy importante y en cualquier tiempo de su historia.
325 Como todos los semitas eran los judíos polígamos. Basta con leer la Biblia para convencerse de ello. El primer cristiano que se ha opuesto contra estas costumbres ha sido Justino (siglo u). «Si pues os halldi.s perturbados por las enseñanzas de los profetas y por las de Jesús mismo, vale má.s que sigáis a Dios que a vuestros doctores ininteligentes y ciegos; ellos son los que os permiten tener cada uno cuatro y cinco mujeres.> En Diálogo de San Ju.sti. no, filósofo y mártir con el judío Triphon, 134. Seguimos la edición del padre Harninan. Este especialista comenta: Dieciocho mujeres le está permitido tener al rey por la Misma (el código civil judío~ de la época de Cristo), cuatro o cinco al simple particular. Durante mucho tiempo se mantuvo en aso la poligamia entre el pueblo judío>, p. 339, Editions de Paris, 1958…
329 «En lo que concierne a los analistas de Córdoba, no debe olvidarse que la gran mayoría no eran de origen árabe, sino hispano. Era el árabe su lengua materna, pero sus abuelos habían hablado el romance y sus amigos y parientes seguían aún hablándolo. Ibn Haydn era también de origen español y me parece seguro que lo hablaba. Dozy: Recherchers, t. 1, p. 67. En Córdoba, en el siglo x, «el uso de ia lengua romance era corriente en todas las clases sociales. Levi-Provençal: L’Espagne musulmane au X sii~cle, p. 236, Larose, Paris, 1932. Acerca de la ignorancia del árabe por parte de Nazar, ver la nota 250 y sus referencias.
330 Ver en particular Peñalosa: Libro de las cinco excelencias, Pamplona, 1629.
331 Es posible que Abd al Ramán, el Emigrado, o uno de sus descendientes, haya discurrido buscar un parentesco con Mahoma para realzar el prestigio de su familia cerca de los musulmanes que eran en su campo los más dinámicos y acaso revoltosos. El acto político se hubiera entonces convertido en una moda imitada por los palaciegos y grandes del país.
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