Foro sobre historia disidente de la Version Oficial y foro sobre neoruralidad y la Revolucion Integral inspirada en los estudios de Felix Rodrigo Mora.

4. El islam

¿Cómo pasamos del catolicismo al islam?. ¿Eramos realmente catolicos en Hispania, como ha dicho siempre la version oficial?.

4. El islam

Notapor 711 » 2010 05 04, 12:12

resumen




En el curso del siglo VIII se convierte España en un crisol de ideas y de convulsiones religiosas que van a acelerar su transformación. Para comprender la naturaleza y el alcance posterior de estos acontecimientos, hay que compararlos con las guerras de religión del siglo XVI en Occidente. … se constituye un sincretismo cuya ideología preponderante es arriana. … hacia un sincretismo musulmán, …en la crisis que fue debilitando la monarquía visigótica, cuyo proceso ignoramos por falta de rastros. Con el VIII desarrolláronse, para empezar a florecer en el siglo IX. Lograron en el X y en el XI su mayor exuberancia, alcanzando sus manifestaciones las altas cimas que en el curso de la historia ha podido dominar el genio humano.
… distingue por la creencia en un Dios único, que puede revestir para ciertos espíritus distinguidos los atributos de un ser metafísico, y para el común de los mortales el paternalismo de un patriarca ultraterrestre, atento a las acciones de los hombres que recompensa o castiga. Ningún dogma abstracto o extravagante. Nada de reglas sociales rigurosas que desbordan los principios naturales o biológicos que estructuran una sociedad sana… apunta hacia el libre examen y facilita el armonioso desarrollo del juicio crítico que favorece el brote y lozanía de las ciencias, sino también la madurez de nuevas concepciones filosóficas. Para encontrar en la historia esta libertad de juicio, limitada, sin embargo, por una creencia razonada en la divinidad, hay que comparar estos tiempos con los del siglo XVIII, esclarecidos por el deísmo de Newton y de su escuela.

Desde el principio del siglo VIII hasta el fin del siglo XI, nuevas concepciones religiosas desde Oriente siguen rompiendo sobre España en oleadas sucesivas. Debieron probablemente de aparecer entonces los primeros propagandistas de Mahoma. Empezarían su labor de proselitismo. A grandes rasgos nada en cuanto a sus creencias les separa de los hispanos unitarios. «Aquel que cree, escribe en el principio del siglo siguiente El Xahid, y confiesa que Dios es incorporal, invisible físicamente e incapaz de cometer una injusticia y de amar los pecados de los hombres, es ya un musulmán»222. El solo punto ..
Poseemos una escasa, mas precisa documentación que nos permite seguir la lenta infiltración de los principios coránicos en la sociedad hispana.
Jamás hubieran sido asimiladas estas prescripciones si hubieran formado una doctrina rígida, como ocurrió más tarde, sobre todo aquellas que eran contrarias a las costumbres de las poblaciones como la de beber vino, si una acción política no hubiera acelerado su imposición; lo que Marçais ha llamado en estas latitudes la contrarreforma musulmana, traída a Andalucía desde Mauritania por los almorávides. Mas entonces la anterior plasticidad ha desaparecido. Han cristalizado los conceptos en un dogma. Por imperativo de su evolución tendrían que ser rígidos y formalistas, como le ocurre en la historia a toda contrarreforma. No podemos describir la evolución de las ideas en la época del Califato. Es tema demasiado alejado de nuestros propósitos. Nos basta con demostrar la lenta propagación de los principios coránicos en el curso de los siglos anteriores, sobre todo en el IX, del que tenemos noticias fidedignas. Esto constituye un argumento decisivo para las tesis que defendemos. Pues, si en 711 hubiera sido España invadida por ejércitos árabes y musulmanes, si … se hubieran hecho sus jefes con el poder, hubieran sido inmediatamente impuestos los principios coránicos sobre las poblaciones, como anteriormente los reyes godos y los obispos habían sujeto la nación al cristianismo trinitario. Su reacción hubiera sido fulminante y tajante. A defecto de textos arábigos —que no los tenemos— tendríamos noticias de estas leyes y demás servidumbres por los textos cristianos que se conservan. No ha sido así.
Se custodian en las bibliotecas textos teológicos que pertenecen a finales del siglo VIII y a la primera parte del siglo IX. No hacen mención alguna ni de Mahoma, ni de su doctrina. Son lo bastante numerosos para formar una pequeña colección. Si se apartan algunos que tienen por objeto la propagación de ciertas doctrinas heréticas, como los escritos de Migecio, de Félix y de Elipando, son la mayoría ortodoxos y han sido publicados para rechazar las herejías que estaban de moda. Mas ¡o maravilla! no se descubre en sus páginas nada que recuerde a las doctrinas de Mahoma, que hubieran debido ser, en Occidente por lo menos, la herejía por antonomasia.

… si amplias regiones de esta parte de la cuenca mediterránea hubieran sido invadidas a principios del siglo VIII por el mahometismo, en lugar de acalorarse por asuntos secundarios, hubieran debido estos teólogos aunar sus esfuerzos para combatir la nueva doctrina que se anunciaba ya de importancia principal. No lo han hecho. De una parte, porque jamás existió en aquellas fechas la tal invasión; de otra, porque la herejía tradicional que había evolucionado hacia el sincretismo arriano no era ninguna novedad. … el papa Adriano I. Manda un legado a España, Egila, para enderezar la situación y para encarrilar a los descarriados. Poseemos dos cartas que le dirige dándole instrucciones. Precisa con claridad sus ideas para combatir el desorden que existe en las filas trinitarias de la península. Así, hace referencia al peligro que amenaza a los trinitarios por causa de la frecuentación de los judíos y de los paganos: Multi dicentes catholicos se communem vitcmr gerentes con Judaeis et non baptizatis paganis224. No menciona a los musulmanes y un hombre avisado como el Papa no podía en aquellas fechas confundirlos con los paganos no bautizados. ¡Todo fue en balde! No abjuró Migecio. Al contrario, se pasó el Legado con sus bulas y sus cartas al campo de los partidarios de esta nueva trinidad.
Hacia el final de su vida, cuando tenía 82 años, dirige Elipando una carta a los obispos de las Galias para convencerles de la verdad de su doctrina. En las últimas líneas de su larga exposición anatematiza a todos aquellos que para él son herejes notorios: naturalmente los adversarios de su doctrina, luego los sabelianos, los partidarios de Arrio, los maniqueos y sus enemigos personales, Beato de Liébana y su acólito, el asno de Eterio, obispo de Osma. No son objeto de sus anatemas los musulmanes. Era Elipando arzobispo de Toledo desde 784. Estaba entonces gobernada España o parte de ella por Abd al Ramán I y sus sucesores. Toledo se hallaba balo su jurisdicción. Según la historia clásica el Islam y el árabe habían sido impuestos a las poblaciones por el hierro y el fuego. Nuestro eclesiástico por su edad ha conocido en su juventud las secuelas de la invasión y los disturbios que la han seguido. Cohabita con los musulmanes. Por su cargo no puede ignorar la doctrina de Mahoma, mantendrá relaciones frecuentes con sus partidarios. Y, sin embargo, no suelta la menor alusión referente a estas gentes y a sus ideas. Por otra parte el texto que comentamos está dirigido a personalidades extranjeras, lo que le daba una completa independencia con respecto al Emir y a sus auxiliares. Es probable que ignoraran el gesto y el alcance del escrito mandado por el jefe religioso cristiano... y acaso ¡el idioma en que estaba escrito! ¿No es esto extraordinario?225.
En el curso de la Alta Edad Media hasta el siglo XV, dos fuertes minorías religiosas han conseguido mantenerse y hasta prosperar en una sociedad dominada en un principio por los arrianos, luego por los musulmanes. Fueron las familias judías y mozárabes, quienes conservaban la tradición de la Iglesia trinitaria visigótica. No se debe concebir la existencia de estas minorías como si vivieran a espaldas de la nación: la una recluida en sus «ghettos», la otra enterrada en unas catacumbas. Aprovechándose del carácter «liberal» que ha distinguido al sincretismo arriano y a sus ciases dirigentes, ha florecido la cultura judía de modo extraordinario y la minoría trinitaria ha coexistido pacíficamente con los unitarios. En los siglos IX y X, las relaciones de sus autoridades religiosas con el poder público son constantes. Nos enseñan los escritos que conservamos de la Escuela de Córdoba, así como otros testimonios, el papel importante desempeñado por la minoría cristiana que vivía bajo la autoridad de los emires. Ha intervenido hasta en la política de la nación. Por otra parte, algunos acontecimientos históricos, como la existencia de un reino cristiano en Ronda a finales del IX, no pueden tampoco menospreciarse. Son de sobra conocidos. Y, sin embargo, sorprendido quedará el lector al saber que las obras cristianas, escritas por personalidades de la primera parte del siglo IX como las del abate Esperaindeo, no sueltan prenda ni sobre Mahoma, ni sobre su doctrina..
Nadie puede dudar del celo y del proselitismo de los autores de la Escuela de Córdoba. Alentados por una fe, acaso ciega y exagerada, han conmovido a sus lectores con tal pasión que algunos de ellos han buscado el martirio en los templos de sus adversarios, en donde penetraban para profanarlos con insultos. De tal suerte que no se trataba de un martirio, sino de un suicidio227. Esta predicación peligrosa llevada a cabo por el más importante de los intelectuales cordobeses, San Eulogio, fue causa de una agitación popular (851-859) que se acabó con su condena hecha por sus superiores eclesiásticos y por los poderes públicos, le ajusticiaron en 859..
¿Por qué estos escritores, cultos y enterados, . en lugar de emprender una predicación insensata, por qué no se han esforzado en demostrar los errores del Islam? … ¿por qué razones estos distinguidos propagandistas no se han enzarzado en enfadosas discusiones? … si hubiera habido una brutal aparición de ideas nuevas. Pero ahí está: No existía un enemigo nuevo. Nada importante asomaba al horizonte. Ninguna nueva doctrina revolucionaria perturbaba los espíritus. El adversario que en el siglo pasado se había hecho dueño del poder, no era un desconocido. El foso que separaba a los cristianos unitarios de los trinitarios, existía nada menos que desde el año 325, fecha del Concilio de Nicea. Los argumentos empleados en contra de los arrianos componían una máquina de guerra de enormes dimensiones. Era conocida por demás. … . las posturas en los dos bandos estaban petrificadas para siempre. … en nuestros días en que las discusiones entre protestantes y católicos no interesan al público. ..negar la divinidad de Cristo, escudándose tras un texto de San Mateo acerca del fin del mundo. De díe autem illa et hora nemo scit, neque Angeli coelorum, neque filius, nisi pater solus (XXIV, 36). «En cuanto al día y a la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, tan sólo el Padre»…
No puede haber duda alguna. La herejía descrita por Alvaro es el arrianismo. lo nuevo para aquellas gentes, era la. argumentación de un texto evangélico que ha podido ser interpolado232. Los herejes descritos por Alvaro no eran mahometanos, pues admiten el Evangelio. .. Hace una alusión al monoteísmo judaico: sicut judaei unam personam adorant. Silencio absoluto sobre el monoteísmo islámico hecho extraordinario en un teólogo que defiende en tierra mahometana (como se nos asegura) el dogma de la Santa Trinidad. .., las discusiones acerca del arrianismo, cuando surge algo que parece nuevo, continúan en la primera parte del siglo IX, como si anteriormente nada hubiera ocurrido.
Cuando más tarde, hacia 860, escribe Alvaro la vida de San Eulogio, comentará el gran saber de su amigo en los siguientes términos: Quae enim ilil non potuere volumina? Quae potuerunt eum Iittere ingenia Catholicorum, Philosaphorum, haereticorum nas (nec) non gentilium? «¿Qué libros no había leído? ¿Qué ingenios entre los católicos, entre los filósofos, entre los herejes, como entre los paganos, cuyas obras no hubiera saboreado?» No cita a los mahometanos.
Si en estos años se hubiera propagado el Islam como un cuerpo de doctrina, con el apoyo de textos condensados en un solo libro, el Corán, si en realidad hubieran padecido los españoles una invasión de extranjeros que les hubieran impuesto una nueva religión, acontecimientos que eran anteriores en siglo y medio a las obras que comentamos, hubieran hecho sus autores mención de los mismos. Los hubieran criticado, combatido y refutado. Ahí están los manuscritos de la ¿poca. No lo han hecho… tenemos una información cierta, que el sincretismo arriano evolucionaba hacia el sincretismo musulmán. .. . los principios coránicos se realizaba desde hacía tiempo; pero no de modo uniforme en todas las regiones peninsulares, pues las favorecidas por la geografía serían privilegiadas. Tampoco es temerario suponer que los primeros contactos se realizarían a orillas del Mediterráneo antes del mismo siglo VIII. Pues la expansión del Islam no se ha impuesto por obra de ejércitos extranjeros, sino por la acción de ideas-fuerza. Se ha deslizado y luego ha prosperado en virtud de la misma dinámica que ha regido y rige hoy día la propagación de movimientos similares. En un medio favorable se ha difundido la idea por actos anónimos y muchas veces oscuros.
Nada sabemos acerca de la propagación del cristianismo en la Península Ibérica durante los primeros siglos. Surge de repente en el IV, como por obra de una explosión. Ocurrió lo mismo con la difusión del Islam. … personas selectas por su instrucción y hasta por sus cargos que confundían a los anarquistas con los partidarios de la segunda o de la tercera Internacional. ¿Qué sería en el siglo IX en que las gentes, hasta las más cultas, disponían de escasos medios informativos...? Se requería una linterna muy bien encendida y un ojo avizor excelente para discernir en aquellos tiempos un arriano, un premusulmán y un auténtico creyente. Tanto mas que en muchos años compondrían éstos una pequeña minoría.
Así se explica el . Peroraban acerca de un ambiente social referente al sexo que en el idioma actual se traduciría... «por una mayor libertad de las costumbres». Lo que llama el padre García Villada la abyecta moral de la secta, era sencillamente una distinta concepción de la vida. Ahora bien, es acaso en esta centenaria polémica cuando puede surgir la primera alusión, velada y oscura, acerca de la enseñanza de un Profeta que se puede hallar en estos textos de la primera parte del siglo IX.
…, se comparaban los placeres de la otra vida en el Paraíso con las voluptuosidades sexuales en esta tierra. Contra lo cual, el ceño fruncido, dictaminaba nuestro teólogo: Hoc non erit paradisus, sed lupanar. Pertenece esta concepción lujuriosa del Paraíso al mundo sugerido por el Profeta. Mas, ¿es la idea original suya o se trata de un lugar común como ya lo han sugerido varios eruditos? Es probable que haya sido utilizado el concepto por sectas religiosas orientales muy antiguas. Acaso lo empleasen ciertos partidarios del arrianismo. Mahoma como en tantos otros casos hubiera asimilado la idea y la hubiera incluido en las descripciones del Paraíso que inserta en el Corán. ….
Han ignorado los autores cristianos de la Escuela de Córdoba la existencia de Mahoma en la primera parte del siglo IX. Es en el año 849, es decir, cuando la obra de Esperaindeo había sido copiada y difundida, cuando uno de ellos adquiere algunos datos acerca del Profeta. Mas ¡oh maravilla! no los ha recogido en su tierra natal. ¡Ha adquirido este conocimiento en el extranjero!
* Se conserva acerca de este hecho una documentación segura y precisa. Nos permite fijar con certeza el año en que obtuvieron los cristianos de Córdoba algunas nociones sobre la vida de Mahoma y algunas ideas acerca de su doctrina. Consta así con absoluta certeza que los intelectuales de la minoría cristiana que vivía en Córdoba, la capital de los emires, jamás habían oído hablar anteriormente del Profeta, ni de su predicación. Más aún, las noticias que entonces alcanzaron eran incompletas, legendarias y envueltas en mentiras traídas con mala fe por un adversario que ignoraba los escrúpulos.
Hacia la mitad del siglo, por el año 848, cuando Eulogio se encontraba en Córdoba, conmovieron a su familia grandes inquietudes. Por motivos comerciales dos de sus hermanos habían ido a las Galias y a Germania. En mucho tiempo no habían mandado noticia alguna. Para tranquilizar a su madre sale Eulogio en su busca, acompañado por el diácono Teudemundo. Llegados a Cataluña, no pudieron nuestros viajeros proseguir el viaje. Guerreaba entonces el conde de Barcelona, aliado de Abd al Ramán II, contra los ejércitos de Carlos el Calvo. Era imposible cruzar los Pirineos. Se dirigieron entonces a Navarra para penetrar en Francia por los puertos de aquella región. Pero también allí combatían los vascos contra sus vecinos del norte. La frontera estaba cerrada. Se vieron pues obligados nuestros amigos a renunciar a sus propósitos. En el tiempo de su estancia en Pamplona hizo conocimiento Eulogio con el obispo de la ciudad, Vilesinde (o Vilesunde?), con quien estrechó la amistad. Con su ayuda aprovechó la oportunidad que se le presentaba para visitar los monasterios de la provincia y para instruir-se en sus bibliotecas. De regreso, se pararon nuestros viajeros cii Zaragoza y tuvieron allí la suerte de saber por unos mercaderes franceses que los dos hermanos se hallaban en Maguncia, con buena salud. Volvieron a Córdoba en donde pronto les alcanzaron los que habían ido a buscar235.
Como tiene este viaje una importancia grandísima para las tesis que defendemos, conviene determinar su fecha exacta. No presenta mayores dificultades el averiguarla, porque en los documentos que se conservan se hace referencia a acontecimientos políticos conocidos. Por esto, desde el padre Flórez han datado la mayoría de los autores la fecha de salida de Córdoba de los viajeros en el curso del año 848236. De vuelta a su casa escribió Eulogio una larga carta a Vilensunde, obispo de Pamplona, texto que se conserva y es tanto más precioso cuanto que nos da los pormenores del viaje que acabamos de describir237.
No se puede dudar de su autenticidad. Ha sido escrita después de su estancia en Navarra, pues hace referencia el autor a la acogida que le hizo el prelado. Por otra parte, como nos lo confirma Alvaro en la biografía de su amigo, no ha emprendido en los pocos años que le quedaban de vida otra excursión por los Pirineos. Nos reseña Eulogio que confía su mensaje a Galindo Enniconis, amigo suyo, que se vuelve a su tierra vasca. La fecha es el 15 de noviembre de 851. Sánchez Albornoz ha confirmado estos datos y su fecha con el testimonio del gran escritor Ibn Hayán que vivía en Córdoba en el siglo XI. En su obra Muqtabis, nos dice que el amigo de Eulogio era hijo del rey de Navarra. Vencido en un combate por Abd al Ramán II estaba en la capital del reino, no atreviéndose a presentarse en su casa. Mas, en el año 851 su padre Iñigo muere y Galindo se apresura a regresar a su tierra, llevando la carta de Eulogio y muchas reliquias, sin duda para hacerse perdonar más fácilmente por su derrota238 .
Con estos datos se puede concluir que se hallaba Eulogio en Navarra entre los años 849 y 851, en donde gozaba de la hospitalidad de los monjes. Como alojábase en el monasterio de Leyre, uno de los más célebres de la región, hizo en su librería un hallazgo extraordinario. Lo relata él mismo en su Apolo geticum martyrum que escribió algún tiempo después de este viaje, en 857.
§ 15.. Cum esse olim in Pampilonensi oppido positus et apud legerense coenobium demorarer, cunctaque volumina, quae ibi erant, gratia dignoscendi incam perla revolverem; subito in quadam parte cuyusdam opuscuhi banc de nefando vate historiolam abs que auctoris nomtne tefterz.
* «Cuando últimamente me hallaba en la ciudad de Pamplona y moraba en el monasterio de Leyre, hojeé todos los libros que estaban allí reunidos, leyendo los para mí desconocidos. De repente, descubrí en una parte cualquiera de un opúsculo anónimo la historieta de un profeta nefando.»
¡Era nada menos que una corta biografía de Mahoma! La impresión sentida por Eulogio con su lectura fue tan grande que se apresuró a copiar el texto y remitirlo a sus amigos andaluces. Durante la redacción de su libro, le añadió este recuerdo autobiográfico para edificación de sus lectores; lo que demuestra la magnitud del impacto experimentado y la importancia que daba a que se conocieran los datos que tanto le habían conmovido. … que estas cartas han sido intercambiadas entre 849 y 851 y en esto concuerda José Madoz que ha hecho una edición crítica del Epistolario. Ahora bien, los comentarios de estos intelectuales andaluces enseñan que era la noticia para ellos importantísima: lo que demuestra que por estas fechas tan poco conocido era Mahoma en los medios cristianos sevillanos como en los cordobeses239.
En estas condiciones, la ignorancia de Eulogio no puede atribuirse al carácter de un hombre huraño que mantenía escasas relaciones con la sociedad en que vivía; …

La islamización, acción religiosa posterior a la cultural como se desprende de lo que expondremos en los capítulos siguientes, no estaba por aquellas fechas tan avanzada en la Andalucía occidental, como debía de ocurrir en la oriental, cuyos puertos eran la base del proceso. Esto explica, acaso, los esfuerzos del Abd al Ramán II por acelerarlo con una política cultural de cuya importancia no puede dudarse. Por estas circunstancias, la acción según la cual el sincretismo arriano se deslizaba hacia el musulmán, ha debido de realizarse de modo tan velado que pasó inadvertido para los intelectuales andaluces. Fue después del viaje de Eulogio a Navarra, coincidiendo con otras manifestaciones sociales y religiosas, cuando se dieron cuenta de que tras la fachada de la herejía se escondía algo más.
Es el año 850 una fecha importante en la historia de las ideas en España, no solamente porque los intelectuales cristianos andaluces toman contacto con el Islam, sino también porque en razón de circunstancias políticas y comerciales comienza a dar sus frutos la política emprendida por Abd al Ramán II a lo largo de un reinado anterior de treinta años. Como lo apreciaremos en el capítulo siguiente la fisonomía de la nación empieza a cambiar. Adquiere grandes riquezas. Flotas Importantes llevan sus mercaderías al Sind, al delta del Indo, y alcanzan hasta la China lejana. Las relaciones con el Próximo Oriente se hacen más y más frecuentes, animadas por el celo del Emir quien mantiene relaciones intelectuales con las personalidades importantes de aquella región. Poetas, escritores, sabios son invitados a venir a España; algunos con subvenciones reales. Envía Bagdad a Córdoba sus bailarinas, sus canciones y sus artistas. Dan a conocer el estilo de canto y danza que está de moda. Llegan también libros de matemáticas y de astronomía. Está dominada España por los encantos orientales, entonces en el apogeo de su expansión, como jamás volvió a suceder en las centurias posteriores. Lo apreciaremos más adelante. El proceso de arabización alcanza a los reinos cristianos del norte. En estas fechas empieza esa revolución en las disciplinas intelectuales que Vossler ha llamado el Primer Renacimiento240.
En estos años, cuando la atracción del Oriente logra su mayor fuerza, comienza el Islam a difundirse por la península. No han analizado los historiadores las verdaderas dimensiones de esta conversión. Por nuestra parte estamos en condiciones de apreciar el impacto de este proselitismo religioso en los textos de los escritores cordobeses. Pues esta acción no se ha realizado sin choques y reacciones, políticas y religiosas. Nos constan los acontecimientos en el ambiente local de la capital de los emires. Es probable que una islamización acelerada haya provocado una oposición cristiana o arriana que explicaría los incidentes que ocurrieron en España y sobre todo en Andalucía en la segunda parte del siglo IX….nuestro hombre no goza de las condiciones que debe poseer un teólogo de altura que pudiera con eficacia oponerse a la oleada imperante. Es un puro místico, obseso por una sola idea; lo que le convierte como a tantos otros en un ser atolondrado, algo esquizofrénico; es decir, alejado de la realidad exterior. Se le ocurre pues que el martirio puede ser una barrera capaz de contrarrestar la marejada creciente. ¿No han afirmado las mayores autoridades que ha sido por la gracia de la sangre vertida por los mártires por lo que ha podido la palabra de Cristo vencer al poder imperial y al paganismo? Si antaño así ha ocurrido, ¿por qué no emplear ahora la misma táctica? Se convence Eulogio de que debe divulgar esta enseñanza. Se pone inmediatamente al trabajo. Entre 851 y 857 redacta sucesivamente el Memonale sanctorum, en donde expone el fruto de sus pensamientos, luego el Documentum martyriale y finalmente el Apologeticum martirium241.
Logró Eulogio crear la efervescencia que se había propuesto. Almas exaltadas, sobre todo tiernas muchachas, penetran en los templos de los herejes (la palabra mezquita aún no es empleada) para provocar a los fieles allí congregados con insultos y palabras inoportunas. No eran despedazadas en el acto por la ira de la muchedumbre, como fue norma en otras circunstancias de tiempo y de lugar. Eran conducidas al juez que las condenaba a muerte. Produjo la predicación de Eulogio una verdadera epidemia. Mas este heroísmo suicida que sin duda pertenece a los fenómenos de psicosis colectiva no logró parar ni tan siquiera aminorar la propagación del Islam; pero la literatura que ha sido escrita en tales circunstancias nos permite hoy día conocer el cambio de situación que tuvo lugar en Andalucía occidental desde el año 850.
Ahora nos es posible comprender la crisis que ha trastornado la vida de las comunidades cristianas en Andalucía occidental. En el curso de su viaje a Navarra había dado Eulogio a conocer la existencia de Mahoma a sus correligionarios en el preciso momento en que iban a aparecer en Córdoba las primeras manifestaciones externas y públicas del Islam. Los testimonios de ello son suficientemente precisos, numerosos y concordantes. Antes del hallazgo de Eulogio ignoran los textos cristianos el nombre de Mahoma. Después de la difusión de su biografía, tampoco sugieren alguna referencia a su doctrina, ajena a lo que han leído en el texto de Leyre sus autores, pero mencionan la persona del Profeta. La noticia dada por Eulogio no es suficiente para explicar tan repentino cambio de postura: Ha ocurrido algo más. Si antes de 850 hubieran existido en Córdoba en donde residían nuestros escritores cristianos pero también el emir y su corte, manifestaciones públicas del Islam, como la llamada de los almuédanos a la oración, el hecho hubiera sido un impacto a su curiosidad y a su fe. Esperaindeo, Juan de Sevilla, Alvaro de Córdoba, el mismo Eulogio antes de su viaje, hubieran hecho referencia a un acto para ellos tan insólito. No hubiera necesitado Eulogio emprender tan largo viaje para informarse acerca de la existencia del Profeta. Pero algunos años más tarde, en 854, nos avisa Alvaro que hay gentes que desde altas torres hablan de Dios y de Maozim.
«... Porque éstos desde sus altar torres, diariamente, con un ruido enorme y monstruoso, con gesto de bestias feroces, los labios desunidos, la boca grande abierta, como cardiacos vociferan y gritando como locos chillan...», un galimatías que ahorramos al lector242.
Ha incluido Alvaro esta noticia acerca de los almuédanos en su obra Indiculus luminosus; cuyo objeto principal consiste en refutar la doctrina de Mahoma. Pero su argumentación es apocalíptica: Mahoma es el precursor del Anticristo, y su doctrina, la Bestia anunciada por los profetas. Para ello se esfuerza en demostrarnos que los caracteres de esta doctrina, «nefasta y nebulosa», en todo punto coinciden con las señales descritas por Daniel en su visión243. Mas ¡oh maravilla! salvo la noticia que nos da sobre los encargados de llamar a la oración, no sabe del Islam nuestro polemista más que lo leído por él en la biografía hallada por Eulogio. …. «Dios bendiga el Profeta y le salude»244.
…, en 857, cuando redacta su Apologeticum, se asiste a un cambio sorprendente de la situación. La predicación del Islam ya no se hace en secreto, sino en la plaza pública. Non modo privatis, sed apertis vocibus vatis sua dogmata praedicant. «Predican los dogmas de su Profeta no de manera privada, sino a grandes gritos»246. Sin duda alguna se habían precipitado los acontecimientos.
… de la Iglesia, la mayoría de las autoridades religiosas, que se daban cuenta de que estaba comprometido el porvenir de los suyos por la política emprendida por Eulogio y de que la salvación inmediata estaba en una coexistencia pacífica con la herejía que detentaba el poder. … ….. Y cuando los mártires iluminados por San Eulogio vertían su sangre, el obispo de Málaga, un intelectual que vivía en la región de España más orientalizada, Hostegesis, enseñaba el antropomorfismo sin duda para poner de acuerdo a arrianos y cristianos; lo cual si se hubiera antes conseguido hubiera de seguro impedido la propagación del Islam por la península. La situación de los trinitarios era desesperada247.
…. Podían, en el mismo, Mahoma y su doctrina beneficiarse de una acogida simpatizante, sin por su parte esfuerzo alguno. Ya para la mitad del siglo IX estaba lo bastante avanzada la propagación musulmana para permitirse el lujo de aguantar a una pequeña minoría intransigente … el dogmatismo y la intransigencia de los alfaquíes componían el contrapeso de la Escuela de Córdoba. En torno a este núcleo se implantaría mucho más tarde, a finales del siglo XI, en Andalucía la contrarreforma musulmana, impuesta por los almorávides llegados desde Mauritania. Pero en el IX eran todavía una simiente tierna y sin fuerza.
Son raros los escritos hispanos en lengua árabe pertenecientes al siglo IX cuya autenticidad y fecha no sugieran duda. Existen una gran cantidad de noticias sobre esta época que han espigado los arabistas en textos posteriores con los peligros que entraña semejante método histórico. Los eruditos que los han dado a conocer eran más lingüistas que historiadores. No se han preocupado de confrontar los datos que recogían en obras muy posteriores, …, estos arabistas tenían una visión de la Edad Media perturbada por el mito de la invasión y por consiguiente no se les ocurrió analizar los orígenes y el desarrollo, en una palabra, la evolución de la civilización árabe en España. …las clases aburguesadas y entre ellas las cristianas una poderosa atracción hacia la poesía árabe…. El apogeo de la literatura y de la civilización árabe en Oriente, según la mayoría de los historiadores, se manifiesta con su gran esplendor en el siglo IX. Si España hubiera sido arabizada en el VIII por auténticos árabes, existirían por tierras hispanas los testimonios de esta oriental exuberancia. Hubieran demostrado los invasores para deslumbrar a los indígenas vencidos, con las obras de arte y los frutos de su literatura, la superioridad de su cultura. Así lo han hecho los españoles en Méjico al llevar a esta nación las letras y las artes del Renacimiento. Se observa una empresa similar en Bizancio con los turcos o con los musulmanes iraneses en la India. Nada parecido ocurre en la Península Ibérica. Como el proceso de orientalización se ha realizado de modo evolutivo, ha requerido tiempo para producir sus primeras manifestaciones; tanto más que los focos de esta expansión no se hallaban en las proximidades del país. …. Han tenido que aprender los españoles la lengua árabe y asimilar su genio antes de crear el ambiente favorable en el que pudieran arraigar las bases requeridas para la creación de obras originales. Lo que explica el paso de los años, pues la cultura arábigo-andaluza ha logrado su plena florescencia en el XI y en el XII. Por esto se explica la rareza de textos arábigo-españoles en el siglo IX. Si se toma el conjunto de la península y su población hay que convenir que sólo pocas personas alcanzarían un dominio perfecto del idioma extranjero, sobre todo en la primera parte del IX. De tal suerte que se podía ser primer ministro de un príncipe tan poderoso como lo era Abd al Ramán II, como Nazar, el enemigo personal de San Eulogio. siendo hijo de cristianos y sin tener un gran conocimiento del árabe, como consta por diversos testimonios250.
…, las diversas tribus árabes invasoras de España que se despedazaban ferozmente para alcanzar el dominio de la península —por la cual han guerreado por sesenta años— habían cuidadosamente conservado en su largo viaje sus odios ancestrales, pero ¡o milagro! habían abandonado en las zarzas del camino los cismas que les dividían cruelmente en Oriente. Sea lo que fuere, ha escrito Asín Palacios: «Ha sido la España musulmana en su larga historia la tierra más ortodoxa de todas las del Islam, sin duda porque era la más aleada del centro de la fe»251.
Con toda la admiración que nos merece la obra y el criterio de este eminente arabista, no podemos admitir esta interpretación. El Irán, el Afganistán, las altas planicies de Asia, se hallan tan alejadas del centro de la fe islámica, y, sin embargo, han aceptado sus poblaciones la herejía chiíta que se ha mantenido hasta nuestros días. Creemos más bien que se debe el hecho a que el Islam estaba representado en estas tierras lejanas de Occidente por una minoría importante; pero minoría que vivía en una población en que imperaba el laxismo arriano. Más aislada que las demás comunidades islámicas, supo mantener una mayor homogeneidad, como ocurre siempre en estos casos. Además la masa monoteísta hispánica adherida u sincretismo arriano estaba más adiestrada que otros pueblos por razones diversas —entre ellas por su largo sometimiento al Estado teocrático visigodo— a un mayor estilo de vida «liberal». Le bastaba con creer en un dios unipersonal y ejercer con tolerancia ciertas prácticas externas, mientras que los orientales habían recibido una herencia dogmática mucho más importante. Por este motivo, por esta independencia, ha sido el Islam hispano piedra de escándalo para los ortodoxos intransigentes. Así, en parte se explican las reacciones almorávides y almohades, que en su corta hegemonía sólo pudieron mantenerse con el concurso del hierro y del fuego; lo que fue causa de su ruina. Lo mismo ocurría en el opuesto bando: la tradición doctrinal y la liturgia de la Iglesia visigoda eran otro escándalo para los monjes de Cluny, los propagandistas en España de un nuevo estilo cristiano.
III. Asín Palacios y otros autores han insistido sobre la intransigencia de los alfaquíes, en la que destacaban los partidarios de la escuela de Malik. Por la naturaleza de su oficio han compuesto siempre estos hombres de leyes, en comparación con la totalidad de la población, una escasa minoría de personalidades como ocurre hoy día con el orden de los letrados. Reaccionarios muchos de ellos, quizá pudieran ejercer una influencia personal sobre algunos emires. Hasta la invasión almorávide no han logrado transformar la población española.
a) …Abd al Ramán II, se aprovecharía de ellos para acelerar el proceso de arabización de la sociedad. Más conservó la suficiente independencia para fomentar las ciencias arábigas en España. Bajo los califas y posteriormente, su preponderancia ha sido más bien borrosa.
b) La intransigencia de la escuela de Malik no puede discutirse. Conducía a un agnosticismo brutal: El Corán, la palabra del Profeta... y no se sabe nada más. Como todos los dogmáticos tenían sus partidarios de todo razonamiento que no fuera el suyo propio. Puede volverse contagioso y fomentar herejías. Las ciencias, las matemáticas en particular, estaban por estos doctores condenadas. … Es posible que su influencia haya sido causa, con otras razones, de la decadencia de las matemáticas en Oriente desde el X en adelante. No poseemos los medios suficientes para confirmarlo. De lo que no cabe duda es de que los estudios matemáticos han sido alentados en España por Abd al Ramán II en un momento en que parecía que los alfaquíes gozaban de los mayores favores por parte del Emir, según … que los ortodoxos a ultranza no han logrado imponer las reglas coránicas que eran contrarias a las costumbres del pueblo. Un hombre tan poderoso cómo Al Hakán II no se ha atrevido, a pesar de las insistencias de los alfaquíes, a mandar arrancar los viñedos del país. Los poetas arábigos hispanos que han cantado las excelencias del vino, al igual que Anacreonte, son legión…, es probable que la acción de los ortodoxos para acelerar el proceso de islamización haya sido contraproducente. Los acontecimientos políticos de la segunda parte del siglo IX, la creación de un reino cristiano en Ronda, inconcebibles para la historia clásica como ha tenido el valor Levi-Provençal de confesarlo, hasta ahora no podían comprenderse sin nuestra interpretación.
. AlHakán I, ., fue asaltado su palacio por la muchedumbre y salvó la vida gracias a la intervención de su guardia cristiana254. (Hecho también inexplicable para la historia clásica.) Nos han dado de este príncipe los historiadores posteriores la imagen de un hombre enérgico pero incrédulo. Estaba siempre rodeado de cristianos tan incrédulos como él. Para demostrar su impiedad refieren estos autores que bebía vino... ¡sin esconderse! Nos inducen estos rasgos a suponer que se inclinaba más bien hacia unas ideas influidas por el sincretismo arriano que por el musulmán. Su hijo, Abd al Ramán II, gobernó la nación por treinta años, de 822 a 852, cuando la civilización árabe alcanzaba en Bagdad la cumbre de la gloria; de donde su política de aproximación a las naciones islámicas de Oriente. .. Como la península está dividida en compartimientos estancos, formados por la orografía, las comunicaciones lentas en todas las épocas hacían en aquélla difíciles los intercambios de ideas. Es pues legítimo suponer que la evolución religiosa hacia el sincretismo musulmán estaría más adelantada en ciertas regiones que en otras. las del litoral mediterráneo por sus contactos marítimos con Oriente estaban favorecidas en relación con las del interior.
... Aparecen rebeliones por todas partes. Pronto alcanzan un carácter crónico. A finales del siglo es elocuente el desorden. En realidad, sólo gobierna el Emir una parte reducida de su territorio, circunscrita al valle del Guadalquivir….Gran parte de las gentes del interior conservaban aún un ideal místico que era una mezcla de paganismo y de cristianismo adaptado al unitarismo arriano; es decir, dominaba un ambiente de gran mezcolanza, y por tanto de gran laxitud. Así se explica la ‘rebelión de Ibn Hafsún. Estaba arabizado, no era musulmán, ni tampoco cristiano, pues se hizo bautizar en 899. Anteriormente, en 880, había derrotado al ejército de Mohamed. Fundó un reino cristiano en la serranía de Ronda que se mantuvo independiente durante unos cincuenta años. En otras palabras, en el corazón de El Alandalus, árabe y musulmán, conquistado según la historia clásica doscientos años antes, se yergue a principios del siglo X, cuando la civilización árabe va a alcanzar un enorme dinamismo, un hecho histórico a contrapelo de todo lo que se ha escrito.
El reino de Ibn Hafsún era una reminiscencia de la España visigótica de Vitiza. En aquellos años como ahora, suponía el sincretismo arriano un estado de espíritu receptivo, más que una religión. Por esto aceptaban más fácilmente las poblaciones la asimilación de nuevas costumbres que se ponían de moda, que la adhesión a un credo. La arabización de la nación se llevó a cabo con gran celeridad porque representaba un valor intelectual sin parangón con lo que se había conocido en Occidente desde el Imperio Romano. El hispano culto realizaba un esfuerzo de voluntad para adaptarse; mientras que los conceptos religiosos se deslizaban hacia el Islam por su propio peso, como una superación del arrianismo. …, se convirtieron los hispanos cultos en musulmanes «liberales». ..vivieron formando un bloque tres sociedades pertenecientes a dos civilizaciones255.
la actitud triunfante de ciertas minorías daban la impresión falsa de dominar de arriba abajo la sociedad. Lo que no era exacto, al menos en las horas primeras lo que demostraban análisis modernos más precisos. Deslumbrados por algunos textos daban la impresión los historiadores de que el cristianismo y el Islam se habían implantado en sus territorios respectivos de repente y para siempre, como por arte de encantamiento. …
231 El III Concilio de Toledo babia rechazado esta proposición en su condenación del arrianismo: Cualquiera que dijese que el Hijo de Dios no sabe lo que sabe su Padre, sea anatema (VII). Esto demuestra que la ínter. polación o la supresión de aquellas palabras tan discutidas databa de las primeras discusiones acerca de la Trinidad, en que uno de los dos bandos en competición o había hecho la interpolación, o había suprimido el texto molesto.
232 La discusión del texto de San Mateo enseña, si no lo supiéramos, que el arrianismo se mantenía lozano y con vigor en pleno siglo ix, cuando los historiadores lo creían desaparecido con la abjuración de Recaredo.
., las solas noticias sobre el Islam que nos dan Alvaro y Eulogio entre los años 854 y 857, son: la célebre invocación musulmana y la llamada de los almuédanos a la oración. Bien poca cosa era.
247 Así se explica que las minorías cristianas hayan desaparecido del Magreb y de los otros reinos musulmanes. Algunos autores se han preguntado qué fuerza alentaba a los judíos que supieron preservarse de esta suerte, sin darse cuenta de que en la milenaria competición entre unitarios y trinitarios pertenecían los judíos al campo de los vencedores. …
254 Han querido esquivar la dificultad algunos autores diciendo que se trataba de francos mercenarios y no de españoles, lo que es lo mismo pues eran cristianos estos soldados y el problema religioso se planteaba tanto para los que les pagaban, como para aquellos que servían por dinero en contra a veces de sus correligionarios. .
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